Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Considero cosa certísima que rara vez o nunca llegan los hombres de escasos medios a elevado rango sin emplear la fuerza o el fraude, a no ser que lo obtengan por herencia o donación[174]. Creo también que en muchas ocasiones la fuerza sola no basta; pero sí la astucia, como verá claramente quien lea la vida de Filipo de Macedonia, la del siciliano Agatocles y la de muchos otros que de ínfima o mediana posición llegaron a regir reinos o imperios vastísimos.
Demuestra Jenofonte en la Vida de Ciro la necesidad de engañar, puesto que la primera expedición de este contra el rey de Armenia es un tejido de fraudes, y con engaños y con la fuerza se apoderó de su reino. Lo que deduce Jenofonte de estos hechos es que un príncipe deseoso de realizar acciones memorables necesita aprender a engañar. También narra cómo engañó de varios modos a Ciaxares, rey de los medos, su tío materno, asegurando que, sin estos fraudes, no hubiese podido Ciro llegar a tanta grandeza.
Creo, pues, que jamás persona alguna de humilde estado ha logrado gran poder solo por medio de la fuerza, empleándola franca e ingenuamente; pero sí solo con la astucia, como lo hizo Juan Galeazzo para quitar el Estado e imperio de Lombardía a su tío, maese Bernabé.
