Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio No comprendieron los latinos su estado de servidumbre sino al ver las dos derrotas de los samnitas, que les obligaron a pedir la paz. Estas victorias acrecieron considerablemente la reputación de los romanos entre los príncipes de apartadas comarcas, y por ellas conocieron el nombre de Roma antes que sus armas. También engendraron la envidia y las sospechas de los que veían y sentían su fuerza, entre los cuales estaban los latinos, y pudo tanto esta envidia y este temor, que no solo los latinos, sino hasta las colonias romanas del Lacio y los campanios, defendidos poco antes por los romanos, se conjuraron contra Roma. Emprendieron esta guerra los latinos, como antes hemos dicho que empezaban la mayor parte de las guerras, no atacando directamente a los romanos, sino defendiendo a los sidicinos contra los samnitas que, con permiso de Roma, guerreaban con aquellos.
Tito Livio prueba la certeza de que los latinos se levantaron por haber conocido la mala fe de los romanos, cuando pone en boca de Annio Setino, pretor latino, estas palabras pronunciadas en el Consejo: Nam, si etiam nunc sub umbra fæderis æqui servitutem pati possumus[175], etcétera.
Se ve, pues, que los romanos al principio de su engrandecimiento no dejaron de emplear la astucia, recurso siempre necesario para los que, de pequeños, quieren llegar a la grandeza, y menos vituperable cuanto más disimuladamente se emplea, como lo hicieron los romanos.