Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Respecto al segundo argumento, de que los hombres no pueden mostrar ahora su valor personal como antiguamente, a causa de la artillería, digo que ciertamente los que se exponen al fuego yendo diseminados, corren más peligro que entonces al escalar un muro o atacar sin ir unidos, ni en masa, sino aisladamente. Verdad es también que los generales y jefes del ejército están ahora más expuestos al peligro de morir que antes, pudiéndoles alcanzar la artillería donde se sitúen, aunque sea en las últimas filas o resguardados por hombres fortísimos. Sin embargo, se observa que ninguno de ambos peligros causa daño extraordinario; porque las plazas bien fortificadas no se escalan, ni contra ellas se intentan débiles asaltos: cuando hay propósito de tomarlas, se las sitia, como hacíase antiguamente. Y en los asaltos tampoco son ahora mayores los peligros que entonces, porque no faltaban a los que antiguamente defendían las plazas armas arrojadizas, que, si no producían tanto ruido, para el efecto de matar hombres eran como las de ahora.