Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Estaba reunido el Senado romano para juzgar a los privernates que se habían rebelado y sometido después por fuerza a la obediencia de Roma. Los habitantes de Privernium enviaron muchos ciudadanos para implorar perdón al Senado, y, estando en su presencia, preguntó un senador a uno de ellos: Quam pænam meritos Privernates censeret?[185] A lo que contestó el preguntado: Eam, quam merentur qui se libertate dignos censent[186]. A esto replicó el cónsul: Quid si pænam remittimus vobis, qualem nos pacem vobiscum habituros speremus?[187] A lo cual contestó el otro: Si bonam dederitis, et fidelem et perpetuam; si malam, haud diuturnam[188]. Aunque a muchos desagradó esta altivez, la parte mayor y más sabia del Senado dijo: Se audivisse vocem et liberi et viri; nec credi posse illum populum, aut hominem, denique in ea conditione cujus eum pæniteat, diutius quam necesse sit, mansurum. Ibi pacem esse fidam, ubi voluntaria pacati sint, neque co loco ubi servitutem esse velint fidem sperandam esse[189]. Conforme a estos principios decidió el Senado que los privernates fueran ciudadanos romanos, concediéndoles los privilegios corresdientes a esta ciudadanía y diciéndoles: Eos demum qui nihil præterquam de libertate cogitant, dignos esse, que Romani fiant[190]. Tanto agradó a los ánimos generosos aquella verdadera y leal respuesta de los privernates, porque cualquier otra hubiese sido falsa y cobarde. Los que no opinan así de los hombres, sobre todo de los acostumbrados a ser libres o creer que lo son, se engañan, y este error les hace tomar partidos malos por sí y no satisfactorios para los que son objeto de ellos; partidos que con frecuencia ocasionan rebeliones y la ruina de los Estados.