Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Parecerá a los sabios de ahora que los romanos obraron mal al no construir fortalezas para asegurarse la posesión de los pueblos del Lacio y de la ciudad de Privernium, siendo axiomático en Florencia y repitiéndolo de continuo nuestros sabios, que Pisa y otras ciudades semejantes deben tener siempre fortalezas. Y en verdad, si los romanos hubiesen sido como son ahora nuestros políticos, pensaran en edificarlas; pero teniendo otro valor, otro juicio y otro poder, no las construyeron.
Mientras Roma vivió libre y atenida a sus leyes y a su excelente régimen, jamás hizo fortalezas para sujetar ciudades o provincias, y solo conservó alguna de las que encontró construidas. Tal fue la conducta de los romanos en este punto, contraria a la nuestra, y creo oportuno examinar si es bueno construir fortalezas y si estas son útiles o perjudiciales a quienes las edifican.
Primeramente se debe considerar si las fortalezas se hacen para defenderse de los enemigos o para sujetar a los súbditos. En aquel caso, no son necesarias, y en este, perjudiciales. Empezaremos por demostrar lo último.
