Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Había conquistado ya Alejandro todo el Oriente, cuando la república de Tiro, célebre en aquellos tiempos y poderosa por tener su capital asentada en islotes como Venecia, viendo la grandeza de Alejandro, le envió embajadores para decirle que querían ser buenos servidores suyos y prestarle la obediencia que deseaba; pero que no lo recibirían ni a él ni a su ejército en el territorio de la república. Indignado Alejandro porque una ciudad le cerrara las puertas cuando todo el mundo se las había abierto, despidió a los embajadores, rechazando sus condiciones, y mandó sitiar Tiro. Edificada esta, según he dicho, sobre islotes, estaba provista de los víveres y municiones necesarios para la defensa; de manera que, después de cuatro meses de asedio, comprendió Alejandro que le entretenía aquel sitio más tiempo que sus muchas anteriores conquistas, sin ganar mayor fama, y determinó hacer un convenio con Tiro, concediéndole lo mismo que los embajadores de esta ciudad habían ofrecido antes. Pero, enorgullecidos los sitiados, no solo rehusaron aceptar el ofrecimiento, sino que además mataron a los comisionados para parlamentar. La indignación de Alejandro fue entonces tan grande que, apretando el asedio, tomó y arruinó la ciudad y mató o esclavizó a sus habitantes.