Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio En las repúblicas suele causar este efecto un ciudadano virtuoso, y no una ley que lo ordene. El ejemplo de sus virtudes influye tanto, que los buenos desean imitarle y los malos se avergüenzan de llevar vida opuesta a la suya. Produjeron especialmente en Roma tan buen resultado Horacio Coclés, Escévola, Fabricio, los dos Decios, Régulo Atilio y algunos otros que con sus raros ejemplos de virtud produjeron casi el mismo efecto que se consigue con leyes y ordenanzas. Y si los castigos que antes mencionamos, unidos a estos especialísimos ejemplos de virtud, se hubieran repetido cada diez años en aquella ciudad, seguramente jamás llegara la corrupción de sus costumbres; pero esta fue aumentando a medida que aquellos eran más raros. En efecto, después del de Marco Régulo no hay otro ejemplo de extraordinaria virtud, y aunque Roma produjo a los dos Catones, medió tanto tiempo entre aquel y estos dos, y quedaron tan aislados, que les fue imposible hacer con su buen ejemplo ninguna obra buena, especialmente el último Catón, quien encontró la república tan corrompida, que no consiguió con su ejemplar vida hacer mejores a los ciudadanos.
Baste lo dicho respecto a las repúblicas.