Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Estos buenos efectos adviértense especialmente en el reino de Francia, más observante de las instituciones y de las leyes que ningún otro. De la conservación del respeto a las instituciones y a las leyes cuidan los Parlamentos, especialmente el de París, renovando la observancia de cuando en cuando por medio de medidas ejemplares contra algún grande del reino o derogando disposiciones del rey. Se ha conservado hasta ahora dicho reino por la obstinada resistencia a los abusos de la nobleza; pero si alguna vez quedasen impunes sus desafueros y estos se multiplicaran, el resultado sería, o la necesidad de corregirlos con gran riesgo, por el número y poder de los culpados, o la disolución del reino.
En resumen: lo más necesario en la vida social para una religión, monarquía o república, es devolverles el crédito que tuvieron en su origen, procurando conseguirlo por medio de buenas leyes o de buenos hombres y no por causa exterior; pues aun cuando esta sea a veces óptimo remedio, como lo fue en Roma, es tan peligroso, que no se debe desear en modo alguno[212].
Para demostrar cuánto contribuyeron los hechos de algunos ciudadanos particulares al engrandecimiento de Roma y los buenos resultados que en esta ciudad causaron, daré cuenta de ellos en este tercer libro, último de mis reflexiones sobre la primera década de Tito Livio.