Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Cierto es que en opinión de algunos ni se debe estar tan cerca del príncipe que haya peligro de caer envuelto en su ruina, ni tan apartado que no se pueda acudir a tiempo de aprovecharla, debiendo preferirse un término medio, si se pudiera conservar; pero juzgo esto imposible: hay que elegir entre los dos referidos términos, o alejarse o vivir junto a él. Quien haga otra cosa y sea un personaje, vive en continuo peligro. No basta decir «no me cuido de nada; no deseo honores ni ventajas; quiero vivir tranquilamente y sin ambición», porque tales excusas se oyen y no se creen. Los hombres de elevada posición social no escogen su manera de vivir, pues aun haciéndolo de buena fe y sin oculto propósito, no se les creería, y si se empeñan en realizar su deseo se lo impedirán los demás.
Conviene, pues, fingirse estúpido como Bruto, y se practica este fingimiento hablando, viendo y obrando contra tus propósitos y por complacer al príncipe.
Y puesto que hemos referido la prudencia de este para restablecer la libertad en Roma, hablaremos a continuación de su severidad para conservarla.