Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Hemos dicho antes que un mal ciudadano no puede causar daño a una república que no esté corrompida, y esto lo prueban, además de las razones aducidas entonces, los ejemplos de Espurio Casio y de Manlio Capitolino. Era Espurio un ambicioso que deseaba ejercer extraordinaria autoridad en Roma, ganándose la voluntad de la plebe con grandes beneficios, como el de la proposición de venderle las tierras que los romanos habían conquistado a los érnicos.
Descubrieron los senadores su ambición, y tan sospechosa llegó a ser, que hablando Espurio al pueblo y ofreciéndole el dinero producido por la venta del trigo traído de Sicilia, negose aquel a aceptarlo, creyendo que lo que Espurio quería darle era el precio de su libertad. Pero si el pueblo hubiese estado corrompido no habría rechazado el ofrecimiento, abriendo a la tiranía la puerta que cerró.
