Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Ya hemos dicho que las disposiciones más útiles en una república son las que sirven para mantener a los ciudadanos en la pobreza, y aunque no se sepa que hubiera en Roma leyes ni ordenanzas encaminadas a producir este efecto, máxime siendo la ley agraria objeto de tanta impugnación, sin embargo, demuestra la experiencia que cuatrocientos años después de la fundación de la ciudad había en ella grandísima pobreza. Puede creerse que si se acomodaban los romanos a vivir pobremente era porque la escasez de recursos no impedía obtener los más altos cargos y honores. Se buscaba la virtud en cualquier casa que habitase, y este modo de vivir disminuía la ambición de riquezas.
Prueba evidente de lo que decimos es lo que sucedió cuando los equos tenían cercado el ejército del cónsul Minutio. El temor de que este ejército se perdiera, hizo que los romanos nombraran un dictador, último remedio en los casos de apuro, y eligieron a Lucio Quintio Cincinnato, que se encontraba en su pequeña hacienda, cultivada por sus manos, cosa que Tito Livio celebra con estas hermosas palabras: Operae precium est audire, qui omnia prae divitiis humana spernunt, neque honori magno locum, neque virtuti putant esse, nise effuse affluant opes[240].
