Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio El ejemplo de lo hecho por los cónsules romanos para restablecer la tranquilidad en Ardea debe servir de modelo a los que quieran acabar con las facciones en una ciudad, para lo cual el mejor medio es matar a los jefes de sediciones. En estos casos solo hay tres maneras de terminar los disturbios: o la muerte de los jefes, como se hizo en Ardea, o el destierro o convenir la paz, con obligación de que no se ofendan más los contendientes. De estos tres procedimientos, el último es el más perjudicial e inútil, por ser imposible que la paz forzosa dure, cuando ha corrido la sangre o han mediado ofensas de idéntica gravedad. Tienen que verse diariamente los rivales, y es muy difícil que dejen de injuriarse, pudiendo surgir a cada momento, por las conversaciones, nuevos motivos de querella.
