Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Ya hemos dicho que Tito Manlio, llamado después Torcuato, salvó a su padre, Lucio Manlio, de una acusación dirigida contra él por Marco Pomponio, tribuno de la plebe, y aunque en el modo de salvarle hubo algo violento y extraordinario, su piedad filial fue, sin embargo, tan grata al pueblo, que no solamente no se le reprendió, sino que, debiendo ser nombrados por entonces los tribunos militares, el segundo elegido fue Tito Manlio.
Este suceso motiva, en mi opinión, que tratemos del modo que tiene el pueblo de escoger a los hombres para el desempeño de los cargos públicos, y si es o no cierto lo que afirmamos anteriormente, que los pueblos los escogen mejor que los príncipes. Fían aquellos, para conceder cargos, en lo que se dice de los candidatos por pública voz y fama, cuando no los conocen por sus obras, o por las presunciones u opinión que de ellos se tiene. Ambas cosas dependen, o de la fama adquirida por sus padres a causa de eminentes servicios, creyéndose que sus hijos sean iguales a ellos, mientras sus actos no demuestren lo contrario, o de la conducta que observan.