Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Estaba monseñor de Foix con su ejército en Bolonia, cuando supo la rebelión de Brescia. Para ir a recobrar esta plaza tenía dos caminos: uno por tierras del rey, largo y fatigoso; otro corto, por las posesiones del marqués de Mantua. Necesitaba pasar por este, y le convenía hacerlo por unas calzadas entre los lagos y pantanos que inundan aquella región, calzadas en que había fortificaciones y otros medios de defensa. Resuelto Gastón de Foix a seguir este camino, para vencer toda dificultad y no dejar tiempo de reflexionar al marqués, entró con su ejército por aquella vía y pidió al marqués las llaves de todos los pasos. Sorprendido este por tan repentina determinación, se las envió, cosa que no hiciera si Foix hubiese procedido con menos rapidez y energía, porque el marqués tenía dos motivos justificados para negarlas: uno su entrada en la liga con el papa y los venecianos, y otro estar uno de sus hijos en manos del papa. Pero la súbita decisión de Foix, no dejándole tiempo para reflexionar, le obligó a conceder lo que pedía.
Por idéntica causa los etruscos, en presencia del ejército de Samnio, empuñaron las armas que poco tiempo antes rehusaban tomar.