Discursos sobre la primera decada de Tito Livio
Discursos sobre la primera decada de Tito Livio Para que aquella reunión, que era de cuarenta mil hombres, resultara más solemne, vistieron a la mitad de blanco con cimeras y penachos en las celadas, y en esta forma acamparon en las proximidades de Aquilonia.
Contra ellos fue Papirio, que para alentar a sus soldados, les dijo: Non enim cristas vulnera facere, et picta atque aurata scuta transire Romanum pileum[84], y a fin de disipar la impresión que en sus tropas habÃa hecho el juramento de los enemigos, les dijo que inspirarÃa miedo y no valor a los que habÃan jurado, pues debÃan temer al mismo tiempo a sus conciudadanos, a los dioses y a los enemigos.
Librada la batalla, los samnitas fueron vencidos, porque el valor de los romanos y el terror que les inspiraban las anteriores derrotas superó la tenacidad en la lucha que el juramento y el respeto a la religión les habÃa inspirado. Se ve, sin embargo, que para recobrar el antiguo esfuerzo no encontraron otro medio ni otro refugio que el de la religión[85]. Prueba clara de la confianza que se debe tener en el sentimiento religioso bien empleado.
Aunque este ejemplo deberÃa figurar quizás entre las cosas extrÃnsecas[86], sin embargo, lo he puesto en este lugar por su relación con una de las más importantes instituciones de la república romana y para no tener que hablar nuevamente de este asunto.