El PrÃncipe
El PrÃncipe Esto harÃa más segura y más duradera la posesión. Como ha hecho el Turco con Grecia; ya que, a despecho de todas las disposiciones tomadas para conservar aquel Estado, no habrÃa conseguido retenerlo si no hubiese ido a establecerse allÃ. Porque, de esta manera, se ven nacer los desórdenes y se los puede reprimir con prontitud; pero, residiendo en otra parte, se entera uno cuando ya son grandes y no tienen remedio. Además, los representantes del prÃncipe no pueden saquear la provincia, y los súbditos están más satisfechos porque pueden recurrir a él fácilmente y tienen más oportunidades para amarlo, si quieren ser buenos, y para temerlo, si quieren proceder de otra manera. Los extranjeros que desearan apoderarse del Estado tendrÃan más respeto; de modo que, habitando en él, solo con muchÃsima dificultad podrá perderlo.