El PrÃncipe
El PrÃncipe El ansia de conquista es, sin duda, un sentimiento muy natural y común, y siempre que lo hagan los que pueden, antes serán alabados que censurados; pero cuando intentan hacerlo a toda costa los que no pueden, la censura es lÃcita. Si Francia podÃa, pues, con sus fuerzas apoderarse de Nápoles, debÃa hacerlo, y si no podÃa, no debÃa dividirlo. Si el reparto que hizo de LombardÃa con los venecianos era excusable porque le permitió entrar en Italia, lo otro, que no estaba justificado por ninguna necesidad, es reprobable.