La Mandrágora

La Mandrágora

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ACTO SEGUNDO

ESCENA PRIMERA

LIGURIO, MICER NICIAS, SIRO

LIGURIO. Tal como os he dicho, creo que Dios nos ha mandado a este hombre para que vos podáis cumplir vuestro deseo. Ha adquirido en París gran experiencia y no os extrañéis de que en Florencia no haya practicado su arte, primero porque es rico, y segundo porque piensa regresar a París de un día para otro.

MICER NICIAS. Pues sí, hermano, sí, esto es importante; pues no quisiera que me metiera en algún enredo y luego me dejara empantanado.

LIGURIO. No dudéis de él; temed más bien que no quiera ocuparse del asunto, pero si acepta no os dejará antes de lograr su empeño.

MICER NICIAS. En cuanto a eso me fío de ti; pero de su ciencia ya sabré yo decirte, después de haberle hablado, si es o no hombre de doctrina; porque a mí no me dará gato por liebre.

LIGURIO. Precisamente porque os conozco os llevo a su casa para que le habléis; y si cuando le hayáis hablado no os parece por su aspecto, por su doctrina, o por su modo de hablar, hombre digno de confianza, podréis decir que me he vuelto loco.

MICER NICIAS. Está bien, que el Santo Ángel de la Guarda nos proteja. Vamos, pero ¿dónde vive?

LIGURIO. Ahí en esta plaza, en la casa que está justo frente a vos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker