La Mandrágora

La Mandrágora

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ACTO QUINTO

ESCENA PRIMERA

FRAY TIMOTEO (solo)

FRAY TIMOTEO. No he podido pegar ojo en toda la noche, tal es mi deseo de saber cómo se las han arreglado Callimaco y los otros. Para pasar el tiempo recé maitines, leí una Vida de los Santos Padres, fui a la iglesia, encendí una lámpara que estaba apagada y cambié el velo a una Virgen milagrosa. ¡La de veces que habré dicho a esos frailes que la mantengan limpia y arreglada! Y luego se maravillan de que haya menos devoción. Recuerdo los tiempos en que había al menos quinientos exvotos; ahora apenas habrá veinte; la culpa es nuestra por no saber mantener su fama de milagrera. Antes, cada noche después de completas solíamos ir a visitarla en procesión y cada sábado hacíamos cantar las letanías. Nosotros mismos nos preocupábamos de que hubiera siempre imágenes nuevas y en las confesiones aconsejábamos tanto a los hombres como a las mujeres que le tuvieran devoción y le consagraran exvotos. Ahora no se hace nada de eso, ¡y luego nos asombramos de que haya tibieza! ¡Qué poco seso tienen estos frailes míos![48] Pero, calla, se oye mucho ruido en casa de micer Nicias. Ahí están; a fe mía, sacando el prisionero. Habré llegado justo a tiempo. Cómo se han entretenido, ¡han apurado hasta la última gota![49] ya está clareando el alba. Quiero oír lo que dicen sin descubrirme.

ESCENA SEGUNDA


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker