El albatros negro
El albatros negro Mientras la tensión escala, el Ministerio de Cultura intenta frenar la investigación alegando “riesgo diplomático y falta de garantías”. Pero Nagore, obstinada, convoca una rueda de prensa no autorizada. Pietro, a su lado, decide que ya es tarde para retroceder. La verdad tiene nombre, fecha y sangre.
—El Albatros Negro transportaba más que oro —declara Nagore ante los micrófonos—. Transportaba silencio. Y ese silencio ha matado a cuatro personas en los últimos meses.
Esa misma noche, alguien entra a su apartamento. No roban nada. Solo dejan la maqueta del galeón de Lucía sobre su cama. Pero ahora, sobre la cubierta, hay un alfiler: en su cabeza, una pequeña esfera negra.
Un albatros, inmóvil, hecho a mano. Una última advertencia.
—No vamos a parar, ¿verdad? —pregunta Pietro, mientras revisa las cámaras de seguridad. —No. Porque la historia tampoco para. Solo espera al momento justo para gritar.
Y ese momento ha llegado. El manuscrito será entregado a una universidad internacional. Pero alguien más lo quiere. Y hará lo que sea para impedirlo.
La superficie del mar está en calma. Pero bajo ella, la historia se ha puesto en marcha. Y no hay forma de detenerla.