El albatros negro
El albatros negro El mar no ha devuelto el cuerpo del galeón. Pero sus secretos, al parecer, están empezando a emerger. Y cada uno viene acompañado de un cadáver.
Vigo, siglo XVIII. Eleanor Lira escribe con furia en un diario de hojas cosidas a mano. La tinta tiembla con cada palabra: describe su encuentro con un galeón varado en las costas, tripulantes desesperados, y una carga que “no debía ser vista por ojos inocentes”. La joven entomóloga, obsesionada por los patrones que se repiten en la naturaleza, empieza a notar que la historia también los contiene. Pero lo que descubre... es más peligroso que cualquier insecto venenoso.
“—Si alguien más lee esto —escribe—, que sepa que no lo hice por codicia, sino por verdad. Que las sombras del Albatros no cubran jamás la memoria de los vivos.”
Nagore y Pietro, ya inmersos en la investigación, reconstruyen su historia a través de fragmentos: cartas, declaraciones del siglo XVIII, bocetos de insectos con alas negras (símbolo que da nombre al galeón), y referencias a una red de comercio no oficial que movía arte y documentos robados bajo el disfraz de misiones navales. Todo indica que Eleanor Lira intentó denunciarlo... y desapareció. Su tumba nunca fue encontrada.