La tregua
La tregua Y por primera vez en mucho tiempo, MartÃn Santomé se permite creerlo.
Lo que comenzó como un atrevimiento furtivo se convierte en una certeza. MartÃn Santomé y Laura Avellaneda están juntos, y ya no hay dudas ni titubeos. A escondidas de la oficina, construyen una historia que para MartÃn se siente como un milagro tardÃo.
A diferencia de sus dÃas monótonos, con Avellaneda todo parece ligero, fácil. Ella tiene esa risa que desarma, esa mirada que lo hace sentirse menos viejo, menos gastado.
Pasan las tardes en habitaciones de hotel, donde el tiempo deja de existir. AllÃ, entre sábanas y silencios cómplices, MartÃn descubre que la vida aún tiene algo que ofrecerle.
—Te amo, Avellaneda —se le escapa una tarde. Ella lo mira, como si esas palabras fueran lo único importante en el mundo. —Yo también, Santomé.
Y él le cree.
Empieza a imaginar un futuro. ¿PodrÃa haber algo más? ¿Un hogar compartido, un amanecer juntos más allá de los hoteles anónimos? La idea lo asusta, pero al mismo tiempo lo llena de una ilusión que no sentÃa desde joven.
