El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda
El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda No hay felicidad sin lucha. No hay éxito sin esfuerzo. Y no hay satisfacción sin superar obstáculos. La pregunta no es cómo eliminar los problemas, sino cuáles vale la pena enfrentar.
La idea de que cada persona es única y extraordinaria ha sido distorsionada. Durante años se ha promovido la creencia de que todos son especiales, que cada individuo merece reconocimiento y éxito solo por existir. Desde la infancia, se refuerza la noción de que cualquier persona puede ser lo que quiera si lo desea con suficiente intensidad. Sin embargo, esta mentalidad ha generado una cultura de expectativas irreales y una falta de resiliencia ante el fracaso.
No todos pueden ser extraordinarios. La definición de "extraordinario" implica que es algo raro, algo que destaca por encima de la media. Pero si todos fueran extraordinarios, entonces nadie lo sería. La mayoría de las personas son promedio en la mayoría de las cosas, y eso no es algo malo. Sin embargo, la obsesión por la excepcionalidad ha llevado a una generación de personas que se sienten insatisfechas simplemente por no ser "especiales".
