Amalia
Amalia —¿Ya se iba?
—Ya, Excelentísimo señor.
—No; espérese. Siéntese.
Corvalán se sentó.
—A ver —continuó Rosas, dirigiéndose a uno de los secretarios— ¿cuál es el legajo que trajeron ayer?
—Aquél, Excelentísimo señor —contestó el secretario, señalando uno inmenso que estaba sobre una silla.
—Desátelo.
—Ya está, Excelentísimo señor.
—Bueno, saque una clasificación.
—¿Cuál de ellas, Excelentísimo señor?
—Empiece por la primera. Búsquela.
El escribiente se puso a recorrer los papeles.
—Aquí está, Excelentísimo señor.
—Lea.
Y Rosas volvió a sus paseos en la habitación, mientras que el ordenanza permanecía parado en la puerta con el vaso de agua en la mano.
El secretario leyó lo siguiente: [*6]
CLASIFICACIONES DE 1835
Número 1
General don Juan José Viamont, enemigo de los restauradores.
