Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No la leo jamás, pero aun cuando así fuera…

—Si así fuera, habría comprendido usted que aquel caballero no podría ser otro que el redactor de La Gaceta. Se llama Nicolás Mariño[70]. Es el que predica el degüello de los unitarios. El 1º de diciembre de 1828, lo vi desde los balcones de mi casa andar por las calles prodigando abrazos a los revolucionarios. Después entró de oficial en el ministerio Guido, bajo la administración Viamonte. En 1833 escribió algunos mamarrachos en el Clasificador. Después escribió el Restaurador de las Leyes[71]. En esa época ya no abrazaba sino a los federales. Ahora escribe La Gaceta, y abraza al diablo. ¡Qué ojos! ¿Le ha reparado usted los ojos?

—Sí, señora —contestó Amalia, riendo de la pregunta, del calor y de las indiscreciones de la señora de N…, una de aquellas «intransigibles» unitarias, con quienes la dictadura no pudo jamás, y que las súplicas y el llanto de sus maridos arrastraban a las fiestas federales, donde ellas se desquitaban de la violencia que se hacían en estar en ellas midiendo con su inflexible rigorismo las categorías de la nueva época que se presentaban a sus ojos.

—¿Y sabe usted una cosa? —continuó la señora de N…

—¿Qué cosa, señora?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker