Amalia
Amalia —El individualismo, no vacilo en repetirlo, ésa es la causa de la inacción de nuestros compatriotas. Rosas no encontró clases, no halló sino individuos cuando estableció su gobierno; aprovechóse de este hecho establecido, y tomó por instrumentos de explotación en él, la corrupción individual, la traición privada, la delación del doméstico, del débil y del venal, contra el amo, contra el fuerte y contra el bueno. Fundó de este modo el temor y la desconfianza en las clases aparentemente solidarias, y hasta en el recinto mismo de la familia. Un hombre en Buenos Aires desconfía de todos, porque en ninguno tiene confianza; y al andar que han tomado los sucesos en este año, antes de poco hemos de ver relajados también los vínculos de la Naturaleza, y que el hermano teme del hermano, y el esposo hasta de las confianzas con la esposa. Se tirará un cañonazo en nuestra fortaleza; se tocará la campana de alarma; se gritará ¡muera Rosas! en la plaza de la Victoria; y cada ciudadano se dejará estar en su casa esperando que su vecino salga el primero para ver si es cierta la novedad que ocurre.
El señor Varela se pasó las manos por la cara.