Amalia
Amalia —¿Y qué hay? Acabe usted —dijo Rosas, con una inquietud malísimamente disimulada en su semblante.
—En mi correspondencia particular se me dice lo siguiente —dijo Mandeville, sacando unos papeles de su bolsillo—. Pero antes ¿quiere Vuestra Excelencia que lea? —agregó.
—Lea, lea.
El señor Mandeville leyó:
A principios de julio el general Lamadrid pisó el territorio de Córdoba.
Una carta datada el 9 de julio, en Córdoba, da el siguiente resumen de las operaciones del ejército de los unitarios:
Lamadrid viene a la cabeza de tres mil quinientos hombres y diez piezas de artillería.
El coronel Acha a la cabeza de novecientos catamarqueños ha acampado en la Loma Blanca, estancia del finado Reynafé, limítrofe con Catamarca.
El coronel Casanova se ha alzado con las milicias de Río Seco y el Chañar.
El coronel Sosa, con los coraceros de Santa Catalina, ha hecho igual movimiento.
—Hasta aquí lo que hay en la carta relativo a las provincias.