Amalia
Amalia Nada más lúgubre, nada más dramático, nada más indeciso y violento, que el cuadro político que representaban los sucesos en ese momento en todo el horizonte revolucionado de la República Argentina.
Era un duelo a muerte entre la libertad y el despotismo, entre la civilización y la barbarie; y estaban ya sobre el campo los dos rivales con la espada en mano, prontos a atravesarse el corazón, teniendo por testigos de su terrible combate a la humanidad y la posteridad.
La mirada de todos estaba fija sobre la inmensa arena del combate. ¿En qué lugar? Sobre la República entera.
El general Paz marchaba a Corrientes, a ese Anteo de la libertad argentina, que ha estado cayendo y levantando, luchando brazo a brazo con la dictadura de Rosas, y que entonces vitoreaba la libertad y recibía a la noble hechura de Belgrano.
Lamadrid, ese mosquetero de Luis XIII, resucitado en la República Argentina en el siglo XIX, bajaba sobre Córdoba a extender la poderosa Liga del Norte.