Amalia
Amalia En Buenos Aires, a 27 de junio de 1839, a las seis y media de la noche, se presentó en la casa habitación del señor vicepresidente primero de la honorable sala, ciudadano general don Agustín Pinedo, el ordenanza de dicha sala Anastasio Ramírez, y anunció al referido vicepresidente que acababa de ser violentamente muerto el señor presidente de la honorable sala, doctor don Manuel Vicente Maza, cuyo cadáver había encontrado el exponente en la sala de la presidencia.
La comisión permanente se reunió. Se hizo el reconocimiento facultativo del cadáver, y encontraron en él dos heridas hechas con cuchillo o daga.
La sala se reunió al día siguiente: ¿se reunió para deliberar sobre el hecho inaudito que acababa de cometerse en su recinto? No; se reunió para oír un discurso del diputado Garrigós. He aquí un pequeño fragmento de ese discurso: