Amalia
Amalia Hoy, pues, que ha desaparecido el monstruoso poder, contra el cual se dirigían determinadamente las hostilidades de la Francia, y que el pueblo argentino ha recobrado el ejercicio de sus derechos y de su libertad, no hay ya motivo alguno para que continúe la desavenencia entre los dos países, ni el bloqueo a que había dado lugar; contando positivamente el gobierno de Su Majestad y el infrascripto con la disposición del pueblo argentino y de la administración que acaba de establecerse en Buenos Aires, a hacer justicia a la nación francesa y acceder a sus justas reclamaciones.
En consecuencia, el señor Buchet de Martigny va a apresurarse a escribir al contraalmirante, comandante de las fuerzas navales francesas en el Plata, para darle noticia de los acontecimientos y para rogarle que declare levantado el bloqueo del Río de la Plata, y dé las órdenes necesarias, a fin de que las fuerzas francesas, que se hallan en la isla de Martín García se retiren; y al dejarla, entreguen al jefe militar y a la guarnición que, a efecto de relevarlas, mande el gobierno de Buenos Aires, la artillería y todos los otros objetos que existían en la isla antes de su ocupación por los franceses.