Amalia
Amalia —De manera que se van a batir, y el diablo sabe quién ganará.
—General, estamos de acuerdo.
—Ya lo sé.
—He querido saber sus opiniones de usted a ese respecto.
—Ya lo sé también.
—No me admira esa perspicacia, general; usted ha vivido mucho en la revolución.
—Me he criado en ella.
—Pero nunca habría habido en ella un cataclismo peor que el que sufriríamos los federales, si triunfase Lavalle.
—Sería asunto concluido.
—Para todos.
—Especialmente para usted y para mí, señor Mariño.
—¿Especialmente?
—Sí.
—¿Y por qué, general?
—¿Con franqueza? Porque a mí me aborrecen no sé por qué, y a usted por mazorquero.
—¡Oh!
—Yo sé que no deben quererme.
—Y yo sé que no soy mazorquero, en el sentido de esa palabra.