Amalia

Amalia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XII. El despertar del cura Gaete

Aquel día tan fatal para don Cándido Rodríguez, en que vio frustrada su tentativa de embarque clandestino, y en el momento en que se acercaba a la casa de Daniel, destilando agua todavía de sus empapadas botas y calzones, su discípulo acompañaba hasta la puerta de la casa al presidente de la Sociedad Popular Restauradora, que había venido en solicitud de una representación federal que la Sociedad debía dirigir al Ilustre Restaurador de las Leyes, ofreciéndole de nuevo sus vidas, honor y fama, durante la espantosa crisis que provocaban los inmundos, traidores, asquerosos unitarios. Representación que le fue ofrecida por Daniel en el acto, con un calor y una elocuencia federal que dejó atónito al hermano de aquel enojadizo don Jenaro, que retribuía con leñazos el respetable nombre de Salomón, con que querían honrarlo los muchachos; la representación le debía ser enviada al siguiente día.

Y lleno de seguridad de que su nombre, después que firmase ese memorable documento, pasaría de generación en generación, a recibir los aplausos de la más remota posteridad, se despedía de su joven amigo, decidido a darle también honor, vida y haberes, como modelo que era del más acendrado federalismo. Y se despedía de él, cuando llegaba el muy respetable secretario privado de Su Excelencia el gobernador delegado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker