Antologia
Antologia El 4 de septiembre de 1870, cuando los obreros de ParÃs proclamaron la República, casi instantáneamente vitoreada de un extremo a otro de Francia sin una sola voz disidente, una cuadrilla de abogados arribistas, con Thiers como estadista y Trochu como general, se posesionaron del Hôtel de Ville[1]. Por aquel entonces estaban imbuidos de una fe tan fanática en la misión de ParÃs para representar a Francia en todas las épocas de crisis históricas que, para legitimar sus tÃtulos usurpados de gobernantes de Francia, consideraron suficiente exhibir sus credenciales vencidas de diputados por ParÃs. En nuestro segundo manifiesto sobre la pasada guerra, cinco dÃas después del encumbramiento de estos hombres, os dijimos ya quiénes eran[2]. Sin embargo, en la confusión provocada por la sorpresa, con los verdaderos jefes de la clase obrera encerrados todavÃa en las prisiones bonapartistas y los prusianos avanzando a toda marcha sobre ParÃs, la capital toleró que asumieran el poder bajo la expresa condición de que su solo objetivo serÃa la defensa nacional. Ahora bien, ParÃs no podÃa ser defendido sin armar a su clase obrera, organizándola como una fuerza efectiva y adiestrando a sus hombres en la guerra misma. Pero ParÃs en armas era la revolución en armas. El triunfo de ParÃs sobre el agresor prusiano habrÃa sido el triunfo del obrero francés sobre el capitalista francés y sus parásitos dentro del Estado. En este conflicto entre el deber nacional y el interés de clase, el Gobierno de Defensa Nacional no vaciló un instante en convertirse en un gobierno de traición nacional.
