El Capital
El Capital Pero ¿qué hemos de decir de los nuevos tratadistas de economÃa como Daire, Passy, etc., quienes en el ocaso de toda la economÃa clásica o, más aún, junto al lecho de muerte de la misma, repiten las ideas más primitivas acerca de las condiciones naturales del plustrabajo, y por ende del plusvalor en general, y con ello creen aportar algo novedoso y concluyente acerca de la renta de la tierra,[232] luego de que dicha renta ha sido desarrollada desde mucho tiempo atrás como una forma particular y una parte especÃfica del plusvalor? Lo que caracteriza precisamente a la economÃa vulgar es que ésta repite lo que en determinada etapa ya superada del desarrollo fuera nuevo, original, profundo y justificado, en una época en la cual es chato, manido y erróneo. Con ello confiesa que ni siquiera tiene una noción acerca de los problemas que ocuparon a la economÃa clásica. Los confunde con cuestiones tales como sólo pudieron ser planteadas en un estadio inferior del desarrollo de la sociedad burguesa. Otro tanto ocurre con su manera incesante y complaciente de rumiar los principios fisiocráticos acerca del libre cambio. Dichos principios han perdido, desde muchÃsimo tiempo atrás, todo y cualquier interés teórico, por mucho que puedan interesar en la práctica a tal o cual estado.