El Manifiesto Comunista
El Manifiesto Comunista Una segunda forma, menos sistemática, aunque más práctica de este socialismo, intentó disuadir a la clase obrera de cualquier movimiento revolucionario, haciéndole ver que no tal o cual transformación polÃtica, sino sólo una transformación de las relaciones materiales de vida, de las relaciones económicas, podrÃa serle de utilidad. Sólo que como transformaciones de las condiciones materiales de vida este socialismo no entiende en absoluto la abolición de las relaciones burguesas de producción, únicamente posible por vÃa revolucionaria, sino mejoras administrativas introducidas en el terreno de estas relaciones de producción, mejoras que en nada modifican, por tanto, la relación entre capital y trabajo asalariado, sino que, en el mejor de los casos, disminuyen a la burguesÃa los costes de su dominio y simplifican su administración estatal.
El socialismo burgués sólo alcanza su expresión idónea cuando se convierte en mera figura retórica.
¡Libre comercio! En interés de la clase obrera; ¡protección arancelaria! En interés de la clase obrera. ¡Prisiones celulares! En interés de la clase obrera: he ahà la última palabra del socialismo burgués, la única dicha verdaderamente en serio.
El socialismo de la burguesÃa consiste, pues, precisamente en afirmar que los burgueses son burgueses —en interés de la clase obrera.