El Manifiesto Comunista

El Manifiesto Comunista

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y, sin embargo, cuando fue escrito no hubiéramos podido llamarlo un manifiesto socialista. En 1847 se entendía como socialistas, por una parte, a los partidarios de los diversos sistemas utópicos: los owenistas en Inglaterra y los fourieristas en Francia, que se han visto reducidos ya unos y otros a meras sectas en paulatina extinción; por otra, a los más variados charlatanes sociales que prometían eliminar las lacras sociales con toda suerte de panaceas que no ofrecían el menor peligro para el capital ni para las ganancias. En ambos casos se trataba de gentes situadas fuera del movimiento obrero y que buscaban más bien apoyo entre las clases «ilustradas». La parte de la clase obrera que había llegado al convencimiento de la insuficiencia de transformaciones meramente políticas y postulaba la necesidad de una transformación total de la sociedad se llamaba entonces comunista. Se trataba aún de una forma rudimentaria, tosca, puramente instintiva de comunismo; pero acertó en el punto cardinal y fue lo suficientemente fuerte dentro de la clase obrera como para engendrar el comunismo utópico, el de Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania. De este modo, en 1847 el socialismo era un movimiento de la clase media, mientras que el comunismo era un movimiento de la clase obrera. El socialismo era, cuanto menos en el continente, «respetable»; en tanto que el comunismo era exactamente lo contrario. Y puesto que desde un principio opinábamos que «la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera», no podía caber duda alguna acerca de cuál de ambos nombres habríamos de escoger. No sólo eso, sino que desde entonces jamás se nos ha ocurrido siquiera desdecirnos de él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker