Elementos fundamentales para la critica de la Economia Politica
Elementos fundamentales para la critica de la Economia Politica La monarquÃa absoluta, que era ya un producto del desarrollo de la riqueza burguesa a un nivel incompatible con las viejas relaciones feudales, necesitaba, en conformidad con ello, de un poder general y uniforme; debÃa ser capaz de ejercerse éste en todos los puntos de la periferia, en calidad de palanca material del equivalente general, de la riqueza en su forma de disponibilidad inmediata, forma en la cual ese equivalente es por entero independiente de rela[cione]s particulares locales, naturales, individuales. Necesitaba de la riqueza bajo la forma del dinero. Un sistema de prestaciones personales y contribuciones en especie, con arreglo al carácter particular del mismo, confiere también a la utilización de éstas el carácter de la particularización. Unicamente el dinero es inmediatamente convertible en cualquier valor de uso. Por ello la monarquÃa absoluta labora activamente para transformar al dinero en el medio de pago general. Sólo por medio de una circulación [125] forzada, en la que los productos circulen por debajo de su valor, es posible imponer esa transformación. Para ella es cuestión de vida o muerte la transformación de todos los impuestos //874// en impuestos en dinero. Por consiguiente, mientras que en una etapa anterior la transformación de las contribuciones en contribuciones monetarias se presentaba como otros tantos retaceos a las relaciones personales de dependencia, como triunfos de la sociedad burguesa que con dinero contante se redimÃa de paralizadoras trabas —proceso que, por otra parte, es visto por los románticos como la sustitución de policromos nexos de la humanidad por las duras e impasibles relaciones monetarias—, es por el contrario en la época en que prospera la monarquÃa absoluta —cuyas artes financieras se reducÃan a la transformación forzada de las mercancÃas en dinero— cuando los propios economistas burgueses atacan al dinero en cuanto riqueza imaginaria a la que se sacrifica violentamente la riqueza natural. Consiguientemente, mientras que por ejemplo Petty, en el dinero, en cuanto sustancia de tesaurización, sólo celebra de hecho el vigoroso y general afán de riquezas experimentado por la joven sociedad burguesa en Inglaterra, Boisguillebert, bajo Luis XIV, denuncia al dinero como la maldición universal que deja exhaustas las verdaderas fuentes de producción de la riqueza; sólo con su destronamiento, nos dice, el mundo de las mercancÃas, la riqueza real y el disfrute general de la misma podrán volver por sus viejos y buenos fueros. No estaba todavÃa en condiciones de comprender que la misma magia negra financiera que arrojaba hombres y mercancÃas en la retorta alquÃmica para hacer oro, hacÃa que al mismo tiempo se evaporaran todas las relaciones e ilusiones que frenaban el modo de producción burgués, reteniendo en calidad de precipitado simples relaciones monetarias, simples relaciones fundadas en el valor de cambio.