Elementos fundamentales para la critica de la Economia Politica
Elementos fundamentales para la critica de la Economia Politica Si se considera la forma misma de la circulación, lo que en ella deviene, surge, se produce, es el dinero mismo, y nada más. Las mercancÃas se intercambian en la circulación, pero no es en ella donde nacen. Por cierto, el dinero como precio y moneda es ya propiamente producto de la circulación, pero sólo de una manera formal. El valor de cambio de la mercancÃa está presupuesto al precio, asà como la moneda misma no es otra cosa sino la forma autonomizada de la mercancÃa en cuanto medio de cambio, la cual estaba igualmente presupuesta. La circulación no genera el valor de cambio, ni tampoco su magnitud. Para que a una mercancÃa se le mida en dinero es menester que el dinero y la mercancÃa se comporten recÃprocamente [193] como valores de cambio, esto es, como objetivación del tiempo de trabajo. En el precio, el valor de cambio de la mercancÃa recibe tan sólo una expresión que está sepa //927// rada del valor de uso de aquélla; asimismo, el signo de valor surge únicamente del equivalente, de la mercancÃa en cuanto valor de cambio. En cuanto medio de cambio la mercancÃa debe ser valor de uso, pero sólo llega a serlo merced a la enajenación, puesto que la mercancÃa no es valor de uso para aquel en cuyas manos es mercancÃa, sino para aquél que la adquiere, en cuanto valor de uso, por medio del intercambio. Para el poseedor de la mercancÃa el valor de la misma consiste sólo en su intercambiabilidad, en su capacidad de ser enajenada por el monto del valor de cambio representado en ella. Por consiguiente, en cuanto medio general de cambio, en la circulación, la mercancÃa sólo en cuanto existencia del valor de cambio llega a tener valor de uso, y su valor de uso en cuanto tal se extingue. El hecho de que el valor de cambio sea puesto como precio o el medio de cambio como dinero, aparece como un simple cambio de forma. Toda mercancÃa, en cuanto valor de cambio realizado, es el dinero de cuenta de las demás mercancÃas, el elemento que les fija un precio, asà como, en cuanto medio de cambio, toda mercancÃa es medio de circulación, moneda (pero aquà tropieza la mercancÃa con el grado en que es medio de cambio, ya que sólo serÃa medio de cambio frente al que posee la mercancÃa que el sujeto del intercambio necesita, y para volverse definitivamente medio de cambio tendrÃa que pasar por una serie de intercambios; dejando aparte la clumsiness(141) de este proceso, se entrarÃa en conflicto con la naturaleza de la mercancÃa en cuanto valor de uso, ya que tendrÃa que ser divisible en porciones, a fin de efectuar sucesivamente los diversos intercambios en las proporciones requeridas). En el precio y la moneda ambas determinaciones han sido transferidas a una sola mercancÃa. Aparece esto como mera simplificación. En las relaciones en que una mercancÃa es el patrón de valor de todas las demás mercancÃas, es medio de cambio, equivalente, enajenable a cambio de ellas; puede servir realmente como equivalente, como medio de cambio. El proceso de circulación no hace más que conferir a estas determinaciones, en el [194] dinero en cuanto moneda y medio de cambio, una forma más abstracta. La forma M—D—M, esa corriente de la circulación en la cual el dinero sólo figura como medida y moneda, aparece, pues, únicamente como forma mediada del trueque, en cuya base y contenido no se ha modificado nada. De ahà que la conciencia de los pueblos, al reflejarlo, conciba al dinero, en sus determinaciones en cuanto medida y moneda, como una invención arbitraria, convencional, introducida por comodidad, ya que las transformaciones(142) que sufren las determinaciones contenidas en la mercancÃa como unidad de valor de uso y valor de cambio, son puramente formales. El precio no es más que una expresión determinada del valor de cambio, la expresión comprensible para todos, que éste [adquiere](143) en el lenguaje de la circulación misma, al igual que ahora l[a] moneda —que también puede existir en su existencia como mero sÃmbolo— es la expresión puramente simbólica del valor de cambio; pero en cuanto medio de cambio, precisamente, sigue siendo sólo el medio para el intercambio de la mercancÃa, y de ahà que no se introduzca un nuevo contenido. No //928// cabe duda de que el precio y la moneda surgen también del tráfico; son, en rigor, las expresiones creadas por el tráfico, las expresiones comerciales de la mercancÃa en cuanto valor de cambio y medio de cambio.