La Comuna de Paris
La Comuna de Paris Como es lógico, la Comuna de ParÃs debÃa de servir de modelo a todos los grandes centros industriales de Francia. Una vez establecido en ParÃs, y en los centros secundarios el régimen comunal, el antiguo Gobierno centralizado tendrÃa que dejar paso también en provincias al gobierno de los productores por los productores. En el breve esbozo de organización nacional que la Comuna no tuvo tiempo de desarrollar, se dice claramente que ésta habrÃa de ser la forma polÃtica que revistiese hasta la aldea más pequeña del paÃs, y que en los distritos rurales el ejército permanente habrÃa de ser remplazado por una milicia popular, con un plazo de servicio extraordinariamente corto. Las comunas rurales de cada distrito administrarÃan sus asuntos colectivos por medio de una asamblea de delegados en la capital del distrito correspondiente y estas asambleas, a su vez, enviarÃan diputados a la Asamblea Nacional de delegados de ParÃs, entendiéndose que todos los delegados serÃan revocables en todo momento, y se hallarÃan obligados por el mandato imperativo (instrucciones) de sus electores. Las pocas pero importantes funciones que aún quedarÃan para un Gobierno central no se suprimirÃan, como se ha dicho, intentando falsear la verdad, sino que serÃan desempeñadas por agentes comunales y, por tanto, estrictamente responsables. No se trataba de destruir la unidad de la nación sino, por el contrario, de organizarla mediante un régimen comunal, convirtiéndola en una realidad al destruir el poder del Estado, que pretendÃa ser la encarnación de aquella unidad independiente y situada por encima de la nación misma, en cuyo cuerpo no era más que una excrecencia parasitaria. Mientras que los órganos puramente represivos del viejo poder estatal debÃan ser amputados, sus funciones legÃtimas debÃan ser arrancadas a una autoridad que usurpaba una posición preeminente sobre la sociedad misma, para restituirla a los servidores responsables de esta sociedad. En vez de decidir una vez cada tres o seis años qué miembros de la clase dominante han de representar y aplastar al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habrÃa de servir al pueblo organizado en comunas, como el sufragio individual sirve a los patronos que buscan obreros y administradores para sus negocios. Y es bien sabido que lo mismo las compañÃas que los particulares, cuando se trata de negocios, saben generalmente colocar a cada hombre en el puesto que le corresponde y, si alguna vez se equivocan, reparan su error con presteza. Por otra parte, nada podÃa ser más ajeno al espÃritu de la Comuna que sustituir el sufragio universal por una investidura jerárquica.