La Comuna de Paris
La Comuna de Paris Mientras el Gobierno de Versalles apenas recobró un poco de ánimo y de fuerzas, empleaba contra la Comuna las medidas más violentas; mientras ahogaba la libre expresión del pensamiento por toda Francia, hasta el punto de prohibir las asambleas de delegados de las grandes ciudades; mientras sometÃa a Versalles y al resto de Francia a un espionaje que dejaba en mantillas al del Segundo Imperio; mientras quemaba, por medio de sus inquisidores-gendarmes, todos los periódicos publicados en ParÃs, y violaba toda la correspondencia que procedÃa de la capital o iba dirigida a ella; mientras, en la Asamblea Nacional, los más tÃmidos intentos de aventurar una palabra en favor de ParÃs eran ahogados con unos aullidos a los que no habÃa llegado ni la Chambre introuvable de 1816; con la guerra salvaje de los versalleses fuera de ParÃs y sus tentativas de corrupción y conspiración dentro, ¿podÃa la Comuna, sin traicionar ignominiosamente su causa, guardar todas las formas y las apariencias de liberalismo, como si gobernase en tiempos de serena paz? Si el Gobierno de la Comuna se hubiera parecido al de M. Thiers, no habrÃa habido más base para suprimir en ParÃs los periódicos del partido del orden que para suprimir en Versalles los periódicos de la Comuna.