La ideologia alemana
La ideologia alemana Por tanto, las «instituciones de la mendicidad», la «fe de bautismo de la pubertad», la «región del pathos y de los aspectos tonitruantes», la «afección conceptual musulmana» (La Sagrada Familia, pp. 2-4, según la crÃtica Literatur-Zeitung) resultan un puro absurdo, si se las concibe «cristalinamente»; las veintiocho meteduras de pata históricas que se le han demostrado a la crÃtica en su digresión sobre las «cuestiones inglesas del dÃa», ¿dejarán de ser meteduras de pata, porque se las considere de un modo «fluido»? ¿La crÃtica insiste en que no ha construido post festum[53] la colisión nauwerckiana, después de haber pasado desde largo tiempo eras por delante de sus ojos y en haberla profetizado a priori?[54]. ¿Sigue insistiendo en que la palabra maréchal, «cristalinamente» considerada, puede significar herrero, mientras que, considerada «fluidamente», debe necesariamente traducirse por mariscal? ¿En que, aunque para la concepción «cristalina» un fait physique puede ser «un hecho fÃsico», la verdadera y fluida traducción de ese término es «un hecho de la fÃsica» y en que la malveillance de nos bourgeois juste-milieux[55], en estado «fluido», sigue significando «la despreocupación de nuestros buenos burgueses»? ¿Y en que, considerada la cosa «fluidamente», «un hijo que no se convierte, a su vez, en padre o en madre es esencialmente una hija»? ¿En que alguien puede tener como misión «representar en cierto modo la última lágrima de nostalgia del pasado»? ¿O en que los diferentes porteros, petimetres, modistillas, «marquesas», rateros y «puertas de madera» de ParÃs, en su forma «fluida», no son otra cosa que diversas fases del misterio «que lleva implÃcito en su concepto, en general, el estatuirse a sà mismo de un modo limitado y el anular a su vez esta limitación, ya que esta esencia no es sino el resultado de su autodistinción interna, de su actividad»? ¿En que la crÃtica crÃtica en sentido «fluido» «marcha incontenible, victoriosa y segura de su victoria» cuando comienza afirmando ante un problema haber descubierto «su verdadera significación general», para reconocer después que «no querÃa ni podÃa ir más allá de la crÃtica» y acabar confesando «que habrÃa debido dar un paso más, pero que ello era imposible, por ser imposible ese paso» (p. 184, La Sagrada Familia)? ¿En que, considerado «fluidamente», «el futuro sigue siendo la obra» de la crÃtica, aunque «el destino pueda decidir como quiera»? ¿O en que, «fluidamente» considerada, la crÃtica no cometÃa nada sobrehumano cuando «incurrÃa en una contradicción con sus verdaderos elementos, contradicción ya resuelta en aquellos elementos»?