La ideologia alemana
La ideologia alemana Remitimos a Jacques le bonhomme, el hombre que quiere realizarse y que sabe vivir, entre otros, a Diógenes Laercio, donde encontrará que el sabio, sofos, no es sino el estoico idealizado, y no el estoico el sabio realizado; donde encontrará que el sofos no es, ni mucho menos, una figura puramente estoica, sino que aparece también y exactamente igual entre los epicúreos, los neoacadémicos y los escépticos. Por lo demás, el sofos es la primera figura en que se nos presenta el filósofo griego; esta figura aparece míticamente en los siete sabios, prácticamente en Sócrates y como ideal en los estoicos, los epicúreos, los neoacadémicos y los escépticos. Cada una de estas escuelas tiene, naturalmente, su propio σοφόϛ[71] como san Bruno tiene su propio «único género». Más aún, san Max puede volver a encontrarse con «le sage»[72] en el siglo XVIII, en la filosofía de la Ilustración, e incluso en Jean Paul, en los «siete sabios» como Emanuel, etc. El sabio estoico no se propone una vida «sin desarrollo de vida», sino una vida absolutamente dinámica, lo que responde ya a su propia concepción de la naturaleza, que es la concepción heracliteana, dinámica, viva, en desarrollo, mientras que para los epicúreos es la mors immortalis[73], como dice Lucrecio, el átomo, el principio de la concepción de la naturaleza, y en vez de la «vida activa» se representa como ideal de vida el ocio divino, por oposición a la divina energía de Aristóteles.