La ideologia alemana
La ideologia alemana La misma relación que hemos puesto de relieve en el primer volumen (cfr., «San Max», «El liberalismo polÃtico») entre el liberalismo alemán anterior y el movimiento de la burguesÃa francesa e inglesa, media entre el socialismo alemán y el movimiento del proletariado en Francia e Inglaterra. Junto a los comunistas alemanes, se ha manifestado un cierto número de escritores que han asimilado algunas ideas comunistas francesas e inglesas, entrelazándolas con sus premisas filosóficas alemanas. Estos «socialistas» o «verdaderos socialistas», como ellos se llaman, ven en la literatura comunista del extranjero, no la expresión y el producto de un movimiento real, sino obras puramente teóricas que han brotado enteramente del «pensamiento puro», como ellos se imaginan que han surgido los sistemas filosóficos alemanes. No se paran a pensar en que estas obras, aun cuando prediquen sistemas, se basan totalmente en las necesidades prácticas, en todas las condiciones de vida de una determinada clase, dentro de paÃses determinados. Aceptan a pies juntillas la ilusión de muchos de estos representantes literarios de un partido, quienes creen que se trata de proclamar el orden «más racional» de la sociedad, y no de las necesidades de una determinada clase y de una determinada época. La ideologÃa alemana, de la que estos «verdaderos socialistas» son prisioneros, no les permite parar mientes en la realidad. Sus actividades con respecto a los franceses y los ingleses «no cientÃficos» consiste, sobre todo, en exponer la superficialidad o el «tosco» empirismo de estos extranjeros, como lo merece, al desprecio del público alemán, en cantar un himno a la «ciencia alemana» y en asignar a esta la misión de revelar por primera vez la verdad del comunismo y el socialismo, el socialismo absoluto, el verdadero socialismo. Y ponen inmediatamente manos a la obra para cumplir con esta misión como representantes de la «ciencia alemana», a pesar de que en la mayorÃa de los casos la tal «ciencia alemana» los cae tan lejos como los escritos originales de los franceses y los ingleses, que solo conocen a través de las compilaciones de Stein y Oelckers, etcétera.
