La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Oponiéndose a la deducción de Proudhon, el señor Edgar hubiera podido ir aún más lejos y decir que el obrero no puede rescatar su producto, porque está forzado a rescatarlo. La noción de compra implica ya que su producto le ha sido arrebatado, alienado. La razón última dada por el señor Edgar desdeña, entre otras cosas, el decirnos claramente por qué el capitalista que también no es más que un hombre individual y, además, un hombre pagado con el beneficio y el interés, puede recobrar no sólo el producto de su trabajo, sino aún más que ese producto. Para explicarlo, el señor Edgar se verá obligado a explicar la relación entre capital y trabajo, es decir, hacer intervenir la esencia del capital.
El párrafo anterior nos muestra de la manera más sorprendente cómo la crÃtica crÃtica, desde que aprendió algo en un autor, se sirve inmediatamente de ello como si lo hubiera descubierto ella misma, y dándole un giro crÃtico contra el mismo autor. Efectivamente, en Proudhon es donde la crÃtica ha tomado esta razón que ella da, pero que Proudhon no da; Proudhon dice: «Divide et impera, divide y reinarás… Separad a los trabajadores unos de otros; es posible que la jornada pagada a cada uno sobrepase el valor de cada producto individual; pero no se trata de esto… Cuando habéis pagado todas las fuerzas individuales, no habéis pagado la fuerza colectiva».