La Sagrada Familia
La Sagrada Familia Después de estas grandes explicaciones, el señor Edgar debe, naturalmente, «negarle conciencia» a la crítica de Proudhon. «Pero Proudhon quiere ser práctico también». «Cree justamente haber reconocido». «Y, sin embargo, nosotros estamos en la obligación —exclama triunfalmente la tranquilidad del conocimiento—, de negarle la tranquilidad del conocimiento». «Tomamos varios pasajes para demostrar qué mal ha reflexionado su posición frente a la sociedad». También nosotros tomamos más adelante algunos pasajes de las obras de la crítica crítica (ver cap. VII, 7, c y b) para mostrar que ignora hasta los datos más elementales de la economía política y no puede, pues, haberlos meditado y que con su tacto crítico particular se ha creído, precisamente por esta razón, predestinada a someter a su juicio al verdadero Proudhon.