La Sagrada Familia
La Sagrada Familia La crÃtica absoluta, o la crÃtica bajo los rasgos del señor Bruno[13]
Hasta ahora la crÃtica crÃtica tenÃa, más o menos, aires de no ocuparse más que del estudio crÃtico de sujetos relevantes de la masa. Pero hela aquà que se ocupa del objeto crÃtico absoluto, de ella misma. Hasta ahora su gloria relativa le venÃa de que rebajaba, rechazaba y transformaba ciertos objetos y ciertas personas relevantes de la masa. Y hela aquà que se ilustra rebajando, rechazando y transformando la masa en general. La crÃtica relativa tropezaba con barreras relativas. La crÃtica absoluta choca con la barrera absoluta, con la barrera de la masa, con la masa considerada como barrera. La crÃtica relativa, en su oposición a ciertas barreras, era necesariamente ella misma un individuo limitado. La crÃtica absoluta, en su oposición a la barrera general, a la barrera en sÃ, es necesariamente un individuo absoluto. A igual que las cosas y las personas afectadas por el carácter de la masa, han sido reunidas en el caldo impuro de la masa, la crÃtica se ha transformado en crÃtica pura, permaneciendo al mismo tiempo concreta y personal en apariencia. Hasta ahora la crÃtica aparecÃa más o menos como una cualidad de los individuos crÃticos, Reichardt, Edgar, Faucher, etc. Hela aquà devenida sujeto y al señor Bruno en su encarnación.
