La Sagrada Familia
La Sagrada Familia La crítica crítica que no se objetiva sino en su oposición a la masa, es decir, en su estupidez, está obligada a reproducir constantemente, pues, esta oposición, y los señores Faucher, Edgar y Szeliga han mostrado suficientemente, por medio de sus elucubraciones, con qué virtuosidad la crítica crítica sabe trabajar para el embrutecimiento en masa de personas y cosas.
Acompañemos ahora a la crítica absoluta en sus campañas contra la masa.
Por oposición a la masa, el «espíritu» se presenta inmediatamente crítico, considerando como absoluta su propia obra limitada —la cuestión judía de Bruno Bauer—, y tratando de pecadores únicamente a los adversarios de esa obra. En su réplica n.º 1 a los ataques dirigidos contra ese libro, ni tiene aires de dudar de que su obra pueda tener imperfecciones; por el contrario, pretende haber desarrollado la significación «verdadera y universal» (!) de la cuestión judía. En las réplicas subsiguientes veremos que se ha visto obligado a reconocer su «error».
