La Sagrada Familia
La Sagrada Familia El representante de la masa «empedernida e impenitente», con sus amonestaciones excelentes y sus censuras, es enviado «a paseo» como un vulgar materialista. La misma suerte le está reservada a otro corresponsal menos malévolo, perteneciendo menos a la masa, pero que no ve realizarse las esperanzas que había fundado en la crítica crítica. El representante de la masa insatisfecha escribe: «Pero estoy obligado a declarar que el primer número de vuestro periódico no ha satisfecho absolutamente. Si embargo, esperábamos otra cosa».
El patriarca crítico responde en persona: «Sabía de antemano que nuestro periódico no respondería a las esperanzas puestas en él, porque fácilmente podía imaginarme el carácter de esas esperanzas. Las gentes están tan fatigadas; quieren tenerlo todo al mismo tiempo. ¡Todo! ¡Nada menos! Si es posible, todo y, al mismo tiempo, nada. Un todo que no ocasione ningún trabajo, un todo que se pueda asimilar sin haber atravesado una evolución, un todo que, en una palabra, exista ya».