La Sagrada Familia
La Sagrada Familia A esta cínica declaración, que resume toda la evolución crítica del Chourineur en un solo epigrama, el Chourineur, o más bien el papel que tiene sobre la boca, agrega: «Estamos a mano, señor Rodolfo. Usted me ha dicho que yo tenía corazón y honor»[26]. Y el señor Szeliga exclama con todas sus fuerzas: «¡Qué mérito pata Rodolfo el haber devuelto el Chourineur a la humanidad!».
Antes de pasar a la Flor de María de Eugène Sue, aún debemos decir una palabra de la Flor de María especulativa del señor Szeliga.
Esta Flor de María especulativa es ante todo una rectificación. En efecto, de la construcción realizada por el señor Szeliga, el lector podría deducir que Eugène Sue «ha separado la pintura de la base objetiva (el estado social) y de la evolución de las fuerzas individuales actuantes, que no se puede comprender sino teniendo en cuenta ese trasplano».
Además de la misión de rectificar esta suposición errónea producida en el lector por la exposición del señor Szeliga, Flor de María tiene una tarea metafísica en nuestra epopeya, esto es, en la del señor Szeliga.
