La Sagrada Familia
La Sagrada Familia La crÃtica crÃtica en tanto que tranquilidad del conocimiento, o la crÃtica bajo los rasgos del señor Edgar
Los socialistas franceses afirman: el obrero hace todo, produce todo y sin embargo, no tiene derecho, ni propiedad, ni nada. La crÃtica responde por boca del señor Edgar esta tranquilidad personificada del conocimiento. Para estar en condiciones de crearlo todo hay que tener una conciencia superior a la conciencia de un obrero. La proposición no es cierta más que si nosotros la invertimos: el obrero no hace nada, por esto no posee nada; no hace nada porque su trabajo resulta siempre individual, calculado de acuerdo a sus necesidades más personales, puramente cotidianas.
La crÃtica, perfeccionándose, alcanza aquà una altura de abstracción donde únicamente las creaciones de su propio espÃritu y su generalidad contraria a toda realidad le parecen «algo» o, más bien, le parecen «todo». El obrero no crea nada, porque no fabrica más que objetos individuales, es decir, concretos, tangibles, sin espÃritu ni crÃtica que la crÃtica pura tiene en horror. Todo lo que es concreto, todo lo que es vivo, tiene un carácter de masa, carece de crÃtica, no es nada por lo tanto, y sólo las creaciones ideales, fantásticas de la crÃtica son todo.
